PREZart

Quiero hacer un cómic: ¿por dónde empiezo?

Vamos a centrarnos en lo que sabes. Quieres hacer un cómic y eso es algo estupendo y maravilloso, pero hay un pequeño problema en tu plan: no sabes por dónde empezar, y cuando le preguntas a tu cerebro cuál es la mejor ruta a seguir este cita a un famoso pensador y te dice: «jaja, sí».

Por suerte yo he pasado por esa fase antes que tú, he sufrido para que tú no tengas que sufrir; he hecho cosas que jamás imaginarías para proteger tu ser virginal, y aunque mis métodos no son perfectos quizás te sirvan como base sobre la que continuar.

Partiendo de la presunción de que eres igual de inocente que yo voy a suponer que te vas a encargar de todo el proceso de creación: idea, diseño de personajes, guión, dibujo, entintado, color, lettering (técnicas de maquetación para el texto de los bocadillos) y maquetación.

Lo sé, abruma. Por suerte la idea ya la tienes y el resto es tirar millas, así que vamos a empezar por lo fácil, por lo que no recomiendo hacer (lista basada en mi terrorífica experiencia dibujando y publicando Chrysalis y Demontre).

En mi caso, la conclusión que he sacado tras analizar todas estas meteduras de pata es que NO hay que tener prisa por empezar a dibujar y mucho menos por publicar.

1. Empezar sin tener ni idea de cómo se hace un cómic

El título se explica por si solo. Yo sabía dibujar, pero nada más. Aunque que me gustaba mucho el cómic nunca había tenido acceso a ellos por temas de dinero hasta llegar a la facultad de Bellas Artes. Allí me leí algún título de la biblioteca y descubrí libros teóricos sobre el tema. Me resultaron tan útiles que al final acabé comprándolos o me los acabaron regalando.

Para mi los imprescindibles son «Entender el cómic» de Scott McCloud y «El cómic y el arte secuencial» de Will Eisner, un clásico. Ninguno de los dos te van a enseñar a dibujar, pero sí te van a desvelar los secretos y significados de las páginas de un cómic (objetivos, composición de páginas, planos, lettering, ritmo, técnicas parar romper la cuarta pared…).

Y algo obvio pero que mucha gente no hace… LEE CÓMICS. Si no tienes pasta ve a la biblioteca de tu barrio, y si no tienen cómics date a la vida pirata. Nadie te va a juzgar por consumir cultura ilegalmente si no tienes ni un puto duro ni un fácil acceso a esta, especialmente si intentas formarte para labrarte una carrera, no te preocupes. Eso si, nunca piratees a gente novel que autopublique o a editoriales pequeñas.

2. Empezar sin tener el diseño ni la ficha de los personajes

Importantísimo. No te metas a dibujar un cómic sin saber cómo son físicamente tus personajes principales, sin conocer sus relaciones, sus habilidades, y sin tener resúmenes de datos relevantes sobre su personalidad o su historia.

En el caso de Chrysalis no seguí este consejo y diseñé los personajes en las propias páginas. Esto se tradujo en una producción muy lenta, en incongruencias de diseño, y en mucha frustración debido a la falta de práctica. Por no hablar del rollo que es tener que mirar páginas antiguas para acordarte del nombre de un personaje o para ver si tenía la cicatriz en el ojo derecho o en el izquierdo.

Hay que pensar más las cosas, Sareeen. Siempre igual.

Con Demontre decidí probar Evernote para tenerlo todo organizadito. Lo primero que hice fue una tabla con los personajes principales, nada complejo, ya tendría tiempo de ampliar si lo necesitaba. Lo reduje a nombre, edad, género, descripción, puntos de trasfondo relevantes y una foto sacada de internet que me recordase a ese personaje (que más tarde cambiaría por mi propio dibujo).

Primera ficha de Lady Ingram, mi dueña y señora.

Después de este condensado resumen pude trabajar con la esencia que me transmitía y comenzar con los bocetos. Me costó un poco hasta que por fin pulí las facciones, el vestuario y el lenguaje corporal. Fue un proceso de varios días, pero al tercero ahí estaba Lady Ingram en todo su esplendor. Y no sólo la traje a nuestro plano de existencia, si no que además durante todo este proceso había practicado tanto sus rasgos que tenía memorizado su físico, algo que me iba a ayudar a sacar las páginas más rápido.

Ahora, cuando tengo dudas sobre datos o aspectos físicos, solo tengo que echar un ojo a la tabla resumen y a mi cuaderno de bocetos del proyecto.

3. Empezar sin tener al menos el guión del primer capítulo

Esto es lo más problemático de todo, créeme. No te arriesgues.

Con Chrysalis tuve suerte porque conté con Rocío Vega (La Compañía Amable) como guionista. Pero Demontre me lo guiso y me lo como yo, y he tenido que luchar contra la tentación. No dejes que tu lado dibujante se imponga y empiece a hacer páginas sin ton ni son forzando a tu lado escritor a escupir diálogos de manera atropellada.

Primero el guión, después todo lo demás. Y si eres muy impaciente (o no estás acostumbrade a escribir tanto de seguido) puedes ponerte metas para intercalar guión con dibujo. Lo ideal en este caso sería esperar al menos a terminar un capítulo antes de empezar a dibujarlo.

Si se escoge esta vía te recomiendo tener hecha la escaleta, un resumen de la historia completa, o como mínimo del primer arco argumental, porque después es muy difícil corregir páginas que ya estén dibujadas y que todo cuadre.

4. Empezar un cómic por la portada

No es un error per se, pero centrarse primero en la portada realentiza el inicio y aumentan las probabilidades de abandono. Es algo difícil de evitar en el caso de los «webcómics» (cómic publicado online en formato digital, generalmente con una periodicidad de una página a tres páginas por semana) , pero te recomiendo tener unas cuantas páginas ya hechas antes de ponerte manos a la obra.

Es más fácil hacer una portada una vez tienes el estilo visual del cómic más asentado y conoces mejor a los personajes, además es buena idea dejar la portada para esos momentos en los que te atasques con una viñeta y necesites cambiar de aires.

5. Publicar tu única página del cómic en una plataforma online

Casi seguro que jamás publicarás una segunda después de eso, y no lo digo yo, lo dice la ciencia. ¿Cuántos webcómics conoces que hayan muerto con solo dos páginas publicadas? Ya te contesto yo: un porrón. A todes les creadores les ha pasado, todes les lectores lo hemos sufrido… Y aún así volvemos a tropezarnos con la misma piedra una y otra vez.

Espera a tener bastante adelantado antes de empezar a publicar, porque tendrás margen para seguir trabajando en las nuevas páginas en caso de que tengas una emergencia que te lo impida. Y si puede ser un capítulo entero mejor, así si te ves obligade a hacer un «hiatus» (extranjerismo que se usa en vez de pausa en el ámbito del webcómic) muy largo al menos tus lectores tendrán un cierre.

¿Y ahora?

Llegados a este punto no puedo ayudarte mucho más, todo queda en tu mano. Disfruta del proceso todo lo que puedas, hidrátate, no duermas menos de 7 horas al día, come sano y… ¡a darle duro!

Y si se te ocurren más sugerencias para principiantes o te apetece contarnos tu experiencia, la sección de comentarios está a tu entera disposición.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *